L.E.V.A.R.


 


¿ Qué es la ARTRITIS REUMATOIDE?

Es una enfermedad crónica y degenerativa en la que se inflaman las articulaciones produciendo dolor y dificultad para el movimiento; afecta significativamente a la calidad de vida de las personas que la padecen, especialmente en lo que se refiere a sus limitaciones físicas.

¿Qué características iniciales presenta?

Esta dolencia se caracteriza por la inflamación de la membrana sinovial que recubre las articulaciones, causando dolor, hinchazón y sensación de rigidez. En las primeras semanas de evolución de la enfermedad, las articulaciones afectadas son por lo general simétricas, igual que en lado derecho e izquierdo, que generalmente comienza por las manos y los pies.

¿Dónde afecta?

En las articulaciones: las manos, los pies, las rodillas, las caderas, los codos y los hombros. El cuello y la columna también pueden resultar afectados, y a veces se pueden dañar otras partes del organismo diferentes de las articulaciones, como la piel, el corazón o los pulmones.

¿Cuáles pueden ser sus consecuencias?

La inflamación mantenida y no controlada puede acabar dañando huesos, ligamentos y tendones de alrededor. En este caso, la consecuencia será la deformidad progresiva de las articulaciones e incluso su destrucción, provocando limitaciones para hacer las tareas de la vida diaria.

¿A cuantas personas afecta?

Es mas frecuente de que se cree, ya que una de cada 100-200 personas la padece (entre el 0,5 y 1% de la población, y en su forma mas severa puede reducir la esperanza de vida entre 5 y 10 años.

¿Qué la origina?

El propio sistema inmunológico genera anticuerpos que atacan a las articulaciones, a la membrana sinovial que las recubre, al no reconocerlas como propias y considerarlas agentes extraños. La causa es desconocida; se han estudiado agentes infecciosos, como bacterias o virus, pero no hay evidencias que confirmen la implicación de uno concreto.

¿Es hereditaria?

Se presenta con mas frecuencia en personas con especial predisposición genética, sin embargo, no es hereditaria. Los familiares en primer grado de personas afectadas tienen mayores posibilidades de padecerla que el resto de la población.

¿Afecta a cualquier edad?

No es una enfermedad propia de edad avanzada. Todas las personas, independientemente de la edad o sexo, pueden padecerla, aunque la incidencia es mayor en mujeres, con una proporción de 3 mujeres por cada varón, entre los 30 y 50 años. En la infancia y adolescencia es la enfermedad articular mas frecuente (artritis idipatica juvenil). Uno de la mil niños y/o niñas la padece, y podría llegar a afectar cada año solo en el Estado español a unos 3000.

¿Cuáles son sus síntomas mas frecuentes?

Dolor, como resultado de la inflamación de las articulaciones, con frecuencia acompañada de hinchazón. Por las mañanas se tiene dificultad para el inicio de los movimientos y a veces este efecto puede durar horas. También suelen presentarse síntomas como cansancio, falta de apetito, debilidad generalizada o dolores musculares.

¿Cómo evoluciona la enfermedad?

Variable e irregular, funcionando por periodos alternantes de remisión ( en que los síntomas disminuyen) y periodos de exacerbación (regreso de la rigidez y dolor) Las molestias y limitaciones que ocasiona varían mucho de una persona enferma a otra; no hay dos iguales.

¿Cómo afecta a la calidad de vida?

Es la enfermedad reumatológica mas incapacitante, provocando algún grado de incapacidad al 76% de las personas que la sufren. El dolor y el deterioro articular afectan muy negativamente a la calidad de vida impiden realizar con normalidad tareas de la vida cotidiana. Además, el estado psicológico de las personas afectadas también se puede ver seriamente dañado; mas del 70% precisa medicación para dormir, y muchos toman fármacos antidepresivos y ansiolíticos.

¿Y al trabajo?

La pérdida de capacidad afecta a la situación laboral: 3 de cada 10 pacientes están de baja o jubilados. Por su carácter crónico, la enfermedad llega a producir un 5% de las bajas laborales permanentes en el estado español, lo que significa una pérdida de productividad importante en la población laboralmente activa.

¿Hay algún tratamiento que la cure?

Aún no. Pero si existen tratamientos eficaces que garantizan el control de la enfermedad y evitan el deterioro progresivo en un porcentaje apreciable de personas. Con medicación adecuada, régimen de vida aconsejado y ejercicio es posible controlar los brotes de la enfermedad y evitar que progrese de forma agresiva, manteniendo una calidad de vida aceptable.

¿Es importante un diagnóstico precoz?

Importante y decisivo. En fases iniciales, la enfermedad responde mejor a tratamiento que en fases mas tardías. Aplicar de forma precoz un tratamiento farmacológico adecuado significa una diferencia tremenda para el paciente, e incluso la discapacidad o no a los pocos años. Es de vital importancia ser controlado por un reumatólogo en el plazo máximo de doce semanas desde el inicio de la enfermedad.

Tratamiento con medicamentos
Incluye dos grandes grupos de fármacos: los que alivian el dolor y la inflamación a corto plazo, pero no modifican la evolución de la enfermedad (Anti-inflamatorios, eficaces para sobrellevar síntomas del día a día) y el otro gran grupo son los medicamentos que controlan la actividad de la enfermedad, frenándola o al menos haciendo que evolucione mas lentamente: los Fármacos Modificadores de la Enfermedad (FAME). Todos los FAME no son eficaces en el 100% de los enfermos, por lo que es habitual que el médico prescriba varios de forma secuencial hasta encontrar el mas eficaz y mejor tolerado)

Otro estilo de vida
El diagnóstico de artritis reumatoide cambia la vida de una persona que ha de ajustar aspectos a veces importantes de su actividad cotidiana a la nueva situación.

La Sociedad Española de Reumatología propone una serie de consejos para pacientes con artritis reumatoide:

Actividad diaria: Se aconseja una vida tranquila, evitando estrés y la actividad física intensa. Dormir al menos 8-10 horas. La siesta es aconsejable. Un baño caliente por la mañana contribuye a disminuir la rigidez. Tratar de evitar actividades que requieran gran esfuerzo físico, obliguen a permanecer mucho tiempo de pie o que necesiten movimientos repetitivos.

Durante la jornada laboral: Mantener una posición recta en el asiento y evitar permanecer con el cuello o la espalda doblados en periodos prolongados.

En el trabajo domestico: Evitar hacer fuerza con las manos. En algunas ortopedias hay utensilios que pueden ser de gran utilidad para las tareas domésticas.

Durante el reposo: Hay que mantener una postura adecuada. Los brazos y piernas deben estar estirados, evitando mantener las articulaciones dobladas, para prevenir deformidades articulares.

Calzado: Un zapato adecuado es fundamental. Evitar los de plástico o material sintético. Conviene un zapato elástico pero firme. Consultar al reumatólogo la conveniencia de usar alguna plantilla.

Ejercicio: Se recomienda de forma habitual y sin cansarse en periodos de inflamación escasa. Es esencial para preservar la función articular, evitar el deterioro y mantener una adecuada calidad de vida. Evitando los deportes violentos, son adecuados la natación, montar en bicicleta, pasear, etc.

Dieta: Alimentación equilibrada y evitar el sobrepeso. La obesidad supone una carga para las articulaciones. La dieta típica mediterránea, rica en legumbres, ensaladas, aceite de oliva y pescado puede ser beneficiosa.

Durante periodos de agudización de la enfermedad: La articulación inflamada debe mantenerse en reposo, y en periodos de agudización el reposo será mas prolongado en cama o en posturas adecuadas. Es importante no forzar las articulaciones, ya que se pueden producir daños irreversibles, aunque es aconsejable realizar ciertos ejercicios para mantener la función articular y así evitar rigidez articular y atrofia muscular.